Qué trae cada versión de la app, qué cambió y qué se arregló. EuskaraGo está en alpha privada por invitación: se entra desde una lista de correos autorizados, y en ella están quienes reservaron su plaza.
Alpha 1.0.17
21 de septiembre de 2026
Desde la Alpha 1.0.9 hemos publicado ocho versiones, y las contamos juntas porque varias duraron horas y algunas se corrigen entre sí: lo que importa es dónde ha quedado la app, no el camino. Lo grande son tres cosas: el curso, que casi dobla; la app, que ya se puede usar en cuatro idiomas; y el aspecto de las vidas, la racha y la moneda. Y esta última tanda son arreglos, dos de ellos serios. El número que tienes cargado sale al fondo de tu perfil: la app se actualiza cuando recargas, no cuando la publicamos nosotros.
Nuevo
Ya puedes usar EuskaraGo en euskera, castellano, francés o inglés, y el curso entero está traducido: 2.573 textos por idioma. Se cambia en Perfil → Idioma de la app, que hasta ahora ofrecía cuatro y solo aplicaba dos. El euskera del curso no lo traducimos, y eso es a propósito: las frases vascas, el audio y los ejercicios de hablar son exactamente los mismos. El francés y el inglés se estrenan aquí, así que si ves algo raro, la banderita de reportar de cada ejercicio es el sitio.
Y con la app en euskera, el árbol del curso ya está en euskera: son 197 títulos de lección, 68 descripciones y 25 objetivos de unidad que hasta ahora se veían en castellano.
La liga vuelve a ser una competición por división: Brontzea compite en Brontzea y Zilarra en Zilarra, y puedes mirar las otras tocando su escudo. De Zilarra hacia arriba suben 10, pero solo cuando hay 25 personas o más en esa división; si la puerta todavía está cerrada, quedar en el podio paga lo mismo que ascender.
La pestaña de Progreso, rehecha entera: enseñaba ocho cifras de las más de treinta que guardamos de ti y ahora las enseña todas, agrupadas. Trae además un velocímetro de aciertos, «Dónde reforzar» (en qué unidad estás fallando más, que hasta ahora no medíamos) y una batería mixta de 20 ejercicios de todo lo que llevas jugado.
Misiones semanales: tres, además de las tres del día, que se renuevan cada lunes a la vez que la liga. La mejor pagada es la que no se puede acelerar jugando más: practicar varios días distintos.
Mejorado
En la cabecera de «Aprender» las vidas se cuentan con los pétalos del eguzkilore en vez de con una cifra: cada par que se cierra es una vida gastada. Dentro de la lección sigue habiendo número, porque a ese tamaño los pétalos no se cuentan de un vistazo.
La racha es ahora un anillo con los días de la semana dentro. Si hoy todavía no has practicado el aro se apaga, pero el arco conserva lo que llevas: lo que falta es lo de hoy, no la racha.
Las gemas pasan a llamarse ezkurras (bellotas), con su bellota dibujada en lugar del diamante. Es el nombre y el icono, nada más: tu saldo y los precios de la tienda no los hemos tocado.
La cabecera de «Aprender» se queda en una línea (la racha a un lado, el nombre en medio y las vidas al otro), y con ella se va la entrada a la tienda que había ahí: ahora se entra desde Progreso, desde Logros y desde Misiones. Y «Aprender» pasa al centro de la barra de abajo, redondo y más grande, que es lo que se pulsa el 90 % de las veces.
La explicación que sale al fallar se lee: el texto que dice la forma correcta y lo que significa sube de tamaño, y las notas de gramática de la unidad se abren desde ahí mismo. El momento en que quieres una explicación es justo después de fallar, no antes de contestar.
Arreglado
Borrar la cuenta ya no deja la pantalla en negro. La cuenta se borraba bien, pero al terminar la app se quedaba sin nada que pintar y había que cerrarla y volver a abrirla. Ahora, mientras borra, la pantalla entera es el lauburu girando, y al acabar te deja en la de acceso.
La lección ya no se queda colgada. Si el último ejercicio era de escuchar o de hablar y pulsabas «ahora no puedo», la pantalla se quedaba pensando para siempre y la única salida era el atrás del móvil, que se llevaba por delante la experiencia, las ezkurras y la racha de esa sesión. Pasaba en 107 de las 200 lecciones. Ahora saltar el último ejercicio termina la lección y la guarda, aunque sigue sin contar como impecable.
«Ahora no puedo escuchar» vale ya para toda la lección: saltaba solo el ejercicio que tenías delante, así que el siguiente de escucha volvía a salir. Y el aviso de que lo has silenciado ya no se queda puesto tapando el botón de seguir: se va solo a los seis segundos.
«Zer ordu da»: la respuesta con interrogante se daba por mala. Había dos opciones idénticas salvo el signo final, y la correcta era la que no lo llevaba. Nos lo contasteis cuatro veces.
Ya aceptamos la frase con el pronombre y sin él: «Bost gara» vale igual que «Gu bost gara». Nos lo contasteis tres veces, y hemos declarado 118 respuestas alternativas en los ejercicios de escribir.
Bastantes ejercicios se acertaban sin leer el euskera. Las fichas del banco de palabras se quedaban con la coma o el interrogante pegados («Kaixo,», «moduz?»), y como ningún señuelo lleva signos, la ficha marcada era por fuerza parte de la respuesta: pasaba en 66 ejercicios, y en otros siete de rellenar el hueco. Ahora las fichas salen limpias y la puntuación aparece al acertar.
El ejercicio de escuchar y escribir ya dice en qué idioma hay que contestar. Ponía «Escribe lo que oyes» sin más, así que podías contestar la traducción al castellano y contaba como fallo habiendo entendido la frase. Son 230 ejercicios.
Dos ejercicios daban por buena la respuesta equivocada: en la unidad 5 se preguntaba por «taberna» y contaba como correcta «denda», que es «tienda»; y en la unidad 6 no se aceptaba «Vale diez euros», que es una traducción correcta.
18 ejercicios eran dos veces la misma pregunta, y una lección no se podía terminar con la app en inglés porque un ejercicio de emparejar tenía las dos fichas de un par con el mismo texto.
Rótulos y avisos: un botón del final de lección decía «Hurrengoa →» teniendo la app en castellano, en Progreso tu división salía en minúscula, y al cambiar la contraseña ahora te decimos cuál de los requisitos falta en vez de «no cumple los requisitos».
Varios arreglos de pantalla: el velocímetro de aciertos salía en rojo teniendo el 86 %, la racha enseñaba un número viejo cuando ya se había perdido, y tres contadores se salían del ancho con la letra del sistema agrandada.
Dejamos de enseñar lo que no podíamos cumplir: se esconden las pantallas de suscripción, porque sin pasarela de pago el botón no podía cobrar. No hemos quitado Ikasle Plus: durante la alpha sigue incluido, y quien lo tenga lo sigue teniendo.
La app ya no recoge analítica de uso en el móvil. Nuestra política decía que no la recogía y resultó que sí (el componente de Firebase medía aperturas y pantallas por su cuenta), así que lo hemos apagado; la política de privacidad va por la versión 1.9 y la tienes entera dentro de la app.
Versiones anteriores
Alpha 1.0.9· desarrollada 08/09/2026
Nueve despliegues desde la primera versión con nombre: el número sube cada vez que se publica, así que entre la 1.0.0 y esta hay 1.0.1, 1.0.2, 1.0.3, 1.0.4, 1.0.5, 1.0.6, 1.0.7 y 1.0.8. Se cuentan juntas porque casi todas duraron horas. Van también unos cuantos arreglos del 1 de septiembre que se hicieron después de escribir las notas de la 1.0.0 y se quedaron sin contar. Buena parte de lo que sigue lo habéis encontrado vosotros: quince personas han mandado más de treinta avisos, desde la bandera de la cabecera del ejercicio y desde «Errores e ideas» del perfil. Aquí está lo que cambia para quien usa la app, más dos cosas del panel de administración que se cuentan porque tocan tus datos; lo que solo cambió por dentro (integración continua, la tubería de publicación en iPhone) se queda fuera. El número que tienes cargado sale al fondo de tu perfil: la app se actualiza cuando recargas, no cuando se publica.
Nuevo
Puedes volver a oír una frase más despacio. En los ejercicios de escuchar hay un botón debajo del altavoz grande que la repite al 60 % de velocidad. Es el mismo audio, no otra grabación: los clips no se han vuelto a grabar, lo que hay es la forma de volver a oírlos con calma. Hacía falta porque hay frases que duran menos de medio segundo y se acaban antes de que te dé tiempo a atenderlas: tres personas distintas avisaron de que no se entendían. Sale en los 154 ejercicios que hacen escuchar.
Las notas de gramática de la unidad, sin salir de la lección. Un icono de libro en la cabecera de cada ejercicio abre las explicaciones de esa unidad. Antes solo estaban en la guía, y a la guía no se podía llegar sin abandonar la partida, que es justo lo que nadie hace a mitad de un ejercicio.
Las insignias de cohorte ya se conceden y se ven. Son cuatro marcos alrededor del avatar (Sortzailea, Alpha, Beta e Ikasle Plus), cada uno construido de forma distinta y no el mismo anillo en cuatro colores, y salen en la clasificación de la liga, en la cabecera del curso y en el perfil. La única concedida hasta ahora es la de la cohorte fundadora, la de quien reservó su plaza. Se conceden una a una desde el panel, correo por correo, y no se ganan jugando.
La app suena a la vez que tu música. Hasta ahora el primer sonido de EuskaraGo (un acierto, la frase de un ejercicio de escucha) paraba lo que estuvieras oyendo. Ya no: se mezcla, a volumen completo, sin bajarte la música. Y en el iPhone sigue sonando aunque tengas puesto el interruptor de silencio, que es lo que hace falta para que un ejercicio de escucha se pueda resolver.
Todo el sonido, en un solo sitio. Perfil → Sonido reúne los efectos de la app y los dos silencios («ahora no puedo escuchar» y «ahora no puedo hablar»), que estaban enterrados dentro de «Aprendizaje». La pantalla dice además una cosa que antes había que adivinar: apagar los efectos no calla las frases del curso.
Silenciar la escucha o el micrófono deja de ser solo para doce horas: ahora también se puede dejar puesto. La sección está siempre visible, con o sin silencio, y con el silencio permanente puesto cada fila dice qué te pierdes: sin escucha no suena ninguna frase, y sin micrófono no se pide permiso.
Avisos dentro de la app: una banda encima del curso con lo que haya que contar (que hay versión nueva y conviene recargar, que una semana de liga no cuenta). Es texto plano, se puede cerrar, y quien lo escribe decide cuánto dura. Cuando no hay ninguno vivo no ocupa ni un píxel: la pantalla de siempre no se mueve.
Al terminar una misión diaria se celebra en la pantalla de fin de lección, y la pestaña de misiones enciende un punto mientras queden gemas por cobrar. Antes una misión cumplida se veía igual que una a medias y las gemas esperaban sin que nada lo dijera.
El recordatorio diario de racha tiene sonido propio: un acorde corto de trikitixa, con el temblor de las lengüetas. Antes sonaba con el tono por defecto del teléfono, igual que cualquier otra notificación.
El perfil dice qué versión de la app tienes cargada, y una fila nueva («Notas de versión») abre esta página. Antes ponía un número fijo que no coincidía con nada.
La liga se puede pausar desde fuera si algo se rompe, y entonces lo dice en vez de fallar; tu experiencia se sigue guardando mientras tanto. Por ese mismo camino se pueden apagar el micrófono y el audio del curso si dieran problemas, sin esperar a una versión nueva: apagados, los ejercicios siguen siendo resolubles, porque hablar vuelve a ser un toque y escuchar enseña la frase escrita.
Mejorado
Los ejercicios de elegir imagen ya no llevan la respuesta escrita debajo del dibujo. El enunciado iba en euskera y la etiqueta de cada tarjeta también, así que la correcta traía letra por letra la palabra del enunciado: se acertaba emparejando dos textos y el dibujo sobraba. Pasaba en los 57 ejercicios de ese tipo, en las diecisiete unidades. Ahora la palabra aparece al contestar, y salen las cuatro, que es el único momento en que se puede aprender que el gato es «katua» sin haberlo fallado.
En el banco de palabras ya no se ve cuál va la primera. Cuando ningún señuelo traía mayúscula propia, la única ficha con mayúscula era la primera palabra de la respuesta: 80 de los 281 ejercicios con banco, y en cuatro de ellos la respuesta era de una sola palabra, o sea que se resolvía de un toque. Ahora la mayúscula la pone la casilla al colocar la ficha, no la ficha, y las fichas van todas en minúscula menos los nombres propios.
El medidor de «TU NIVEL» mide de verdad: ahora es el porcentaje de lecciones del curso que llevas hechas. Antes salía de una cuenta que volvía a cero cada mil puntos de experiencia, así que con 3.400 marcaba un 40 % y al día siguiente, con 4.010, un 1 %. Y el rótulo decía «A1 → A2» cuando todas las unidades del curso son A1: ahora dice lo que el curso tiene.
El árbol del curso se abre en la lección que te toca. Antes, entrar en «Aprender» era aparecer en la primera lección de la primera unidad y bajar a mano, y volver de Ligas o de Progreso devolvía el desplazamiento a cero.
La cabecera de «Aprender» se reordena: el nombre EuskaraGo se lee grande y centrado en la barra, y el lauburu se va al borde derecho, de contrapeso del avatar. Antes los dos iban juntos en un bloque en el que el nombre medía 6 píxeles de alto y el lauburu casi el triple que él. Y en una pantalla estrecha el nombre se encoge en proporción en vez de pintarse encima del avatar.
En la liga asciende más gente. El reparto copiaba la proporción de siete de cada treinta, calculada para tablas que siempre están llenas, y sobre una tabla pequeña eso eran dos: quien no quedaba primero ni segundo veía una clasificación que no se movía nunca. Ahora ascienden diez de cada treinta, y en las tablas de menos de treinta la cifra se reparte a esa proporción con un suelo de tres, siempre que la tabla sea lo bastante grande para dejar zona de permanencia.
Con la escucha o el micrófono silenciados, esos ejercicios ya no entran en la lección: antes salían igual y había que resolverlos leyendo. Vetar de golpe los tres tipos que necesitan sonido deja fuera 234 de los 1.089 ejercicios, así que la lección se rellena con lo que queda para conservar el tamaño que elegiste; y si aun así no hay bastantes (la primera lección de la primera unidad es el caso) vuelve alguno vetado antes que darte una lección corta.
Un solo altavoz en los ejercicios de escuchar. Había dos, el grande del centro y otro pequeño arriba, y hacían lo mismo. El que se queda es el grande, que además gana nombre para un lector de pantalla: era el único que no lo tenía.
«Me llamo Miren» acepta también «Ni Miren naiz». De las siete alternativas que el curso declaraba, cinco solo cambiaban la puntuación (que el motor ya pasaba por alto) y las dos de verdad estaban puestas en ejercicios de banco de palabras donde no podían funcionar, porque el banco no traía las fichas. Ahora hay una que sí funciona.
Arreglado
El altavoz de la cabecera ya no canta la respuesta. En los ejercicios de traducir al euskera, en los de escribir la frase al oído o de memoria y en los de rellenar el hueco decía la solución en voz alta: pulsarlo antes de contestar resolvía el ejercicio. Son 499 de los 1.089 del curso, casi la mitad. Ahora aparece al contestar, y entonces sí dice la frase correcta, que es para lo que sirve.
Doce fichas señuelo estaban a una sola letra de la respuesta correcta, y el motor las daba por buenas: no gastaban vida, no devolvían el ejercicio al final de la lección y quedaban grabadas como acierto, así que la app aprendía que dominabas justo lo que acababas de fallar. Los peores eran los que enseñan la gramática de su unidad. Doce casos en once ejercicios de siete unidades, corregidos entero, y una comprobación automática nueva que llama al motor de verdad para que no vuelvan.
Las palabras del banco ya no se mueven al elegir una. Al tocar una ficha, las de detrás se corrían de sitio (y alguna cambiaba de fila), así que era fácil pulsar la equivocada. Y equivocarse cuesta una vida. Ahora cada palabra se queda donde estaba.
El nombre que escribes al registrarte se queda puesto. Se guardaba bien, pero la app seguía enseñando el trozo de tu correo anterior a la arroba hasta que la reiniciabas, y durante esa primera sesión tu fila de la clasificación salía como «Ikaslea». De paso, la inicial de tu avatar en la pantalla de lecciones sale de tu nombre y no de tu correo.
«He olvidado la contraseña» no funcionaba justo para quien lo necesita: el botón de enviar el enlace nacía apagado y escribir el correo no lo encendía. Solo salía activo si venías del formulario de entrar con el correo ya puesto. Arreglado, y ahora la tecla de intro también envía.
Con Ikasle Plus, terminar una lección sin haber fallado ni una vez se comía las vidas que el tiempo acababa de devolver: durante la partida no se cobraba ninguna, pero al cerrarla sí, y se notaba cuando la recarga llegaba al máximo mientras jugabas. Medido: empezando con tres vidas y con seis horas de partida limpia se terminaba con tres de cinco en vez de con cinco.
El árbol del curso no enseñaba el símbolo de vidas infinitas mientras duraba el potenciador de la tienda, y la lección sí: la misma regla estaba escrita en dos sitios y se habían desincronizado. Y la tienda dejaba gastar gemas en rellenar vidas o en vidas infinitas durante el instante en que la app todavía no sabía si tenías Ikasle Plus.
«Sin micrófono» era un callejón sin salida: si el micrófono no se podía abrir (permiso denegado, o diálogo cerrado), la app se quedaba así y concederlo después no servía de nada. Ahora sale un «Volver a intentarlo» debajo del botón, y la siguiente pulsación del micrófono vuelve a pedir el permiso de verdad.
Silenciar el micrófono no se anunciaba y no se podía deshacer: doce horas de app cambiada por un toque, y el ejercicio caía en «toca el micrófono cuando la hayas dicho» sin decir que lo habías silenciado tú. Ahora el ejercicio lo dice, y al silenciar sale un aviso con «Deshacer» que devuelve solo la mitad que tocaste.
Al salir de un ejercicio de hablar, la app devuelve el sonido a su sitio. Grabar dejaba el iPhone con el enrutado del micrófono puesto, así que todo lo que sonara después salía por donde no era. Y el micrófono, además, cortaba la música por su cuenta al abrirse.
El calendario de actividad dejaba el mes en curso sin etiquetar durante los primeros días de cada mes (hasta seis): la columna que cruza el cambio de mes se quedaba con el nombre del mes viejo.
Una insignia mal escrita al concederla podía dejar a esa persona fuera de la clasificación de la liga, con su nombre y su experiencia, y sin ningún error a la vista. El mismo campo con el tipo equivocado podía además tumbar la lectura de Ikasle Plus y dejar sin sus ventajas a quien la tenía. Ahora una insignia que no se entiende es simplemente ninguna insignia, y la fila se publica igual.
La insignia de quien acaba de recibirla ya sale a la primera en la clasificación. Antes, si la fila se publicaba justo al abrir la app, salía sin marco hasta la lección siguiente.
Durante algo menos de una hora del mediodía del 3 de septiembre, una regla nueva del servidor dejó de aceptar el resumen de progreso de quien todavía no había recargado la app. No se perdió nada de tu progreso (lo que dejó de actualizarse es la copia que ve quien administra), y quedó arreglado el mismo día en el servidor, sin que haya que hacer nada.
El panel de administración se pintaba entero para cualquiera con acceso a la alpha que escribiera su dirección, aunque no fuera administrador. Los datos siempre estuvieron denegados en el servidor, pero la pantalla no, y ver el panel de un producto es información en sí misma. Ahora, a quien no consta como administrador esa dirección solo le enseña un aviso de acceso restringido.
El logotipo se dibuja por fin con la tipografía de la marca. Sus ficheros la pedían por su nombre sin llevarla dentro, así que cada aparato lo pintaba con la que tuviera a mano: el nombre salía hasta un 28 % más ancho en un aparato que en otro, y en los casos más anchos se recortaba por la derecha. Ahora las letras van dibujadas dentro del propio fichero y se ven iguales en cualquier pantalla. Se nota también en la pantalla de entrada y en la de bienvenida, que son las que pintan el nombre grande.
Al contar un problema desde un ejercicio se envía ahora lo que habías contestado: la frase que tuvieras escrita, o la opción que hubieras marcado. Antes el aviso decía qué esperaba el ejercicio pero no qué habías contestado tú, que es justo la diferencia que hay que mirar cuando lo que se cuenta es «esto también es correcto y me lo ha dado por malo».
Alpha 1.0.0· desarrollada 01/09/2026
La primera versión con nombre de EuskaraGo, que no es la primera que existió: el proyecto arrancó el 22 de mayo de 2026 y hasta ahora nada llevaba número. Por eso «Nuevo» es casi todo, y «Mejorado» y «Arreglado» recogen lo que cambió para quien ya venía usando la alpha durante agosto.
Nuevo
El curso de euskera de nivel A1: 17 unidades, 136 lecciones y 1.089 ejercicios, con 272 palabras y 134 notas de gramática.
Diez tipos de ejercicio distintos: traducir en los dos sentidos, completar el hueco, elección múltiple, escuchar y elegir, escuchar y escribir, emparejar fichas, elegir imagen, escribir al oído o de memoria, y hablar.
Fallar no te echa de la lección: el ejercicio vuelve al final y la lección no termina hasta que lo aciertas.
Repetición espaciada palabra por palabra: cada una tiene su propia curva de olvido, y las que peor se llevan vuelven antes.
386 clips de audio con voz neuronal en euskera, y siete efectos de sonido modelados desde cero con instrumentos vascos: txalaparta, txistu y trikitixa.
Vidas, racha por días naturales, ligas semanales de cinco divisiones, tres misiones diarias y 25 logros, con una tienda donde gastar las gemas.
Al registrarte se te pregunta motivo, nivel y tiempo diario, y las tres respuestas se usan: el tiempo decide el tamaño de la lección y la meta diaria, y el nivel adelanta unidades.
«Ahora no puedo escuchar» y «ahora no puedo hablar»: dos ventanas independientes de doce horas para saltarte los ejercicios que necesitan sonido.
Guía de cada unidad, con el vocabulario, las notas de gramática y (en la primera) un ejemplo de cada tipo de ejercicio.
Interfaz completa en castellano y euskera, y tema claro y oscuro.
Se usa desde el navegador del móvil, sin instalar nada. Estamos trabajando para sacar la app a Android e iOS.
Borrado de cuenta desde dentro de la app, y un botón para reportar un fallo desde el propio ejercicio.
Recordatorio diario de racha, a la hora que elijas, como notificación del teléfono.
Mejorado
El audio pesa la mitad. El 80 % de cada clip era silencio («agur» duraba 1,72 segundos, de los que solo 0,34 eran habla), así que se recortaron todos: de 1.469 KB a 736 KB en total, y de un 20-54 % de habla por fichero a un 85-97 %.
Las ligas ya no tienen bots. Se quitaron a propósito: quien aparece en la clasificación es una persona real.
Al acertar un ejercicio de escuchar, ahora se te dice qué significaba lo que acabas de oír. Antes podías acertarlo sin llegar a saberlo.
Arreglado
Durante parte de agosto, la versión publicada en la web se compiló por error en modo demostración y no guardaba nada en el servidor. Quien la usó perdía la sesión al recargar, perdía el progreso al volver a entrar y no veía su Ikasle Plus: los tres síntomas eran el mismo fallo. Está arreglado (ahora el progreso se guarda de verdad y la sesión se mantiene), pero hay que volver a registrarse, porque aquellas cuentas solo existieron en el navegador de cada uno. Y para que no vuelva a pasar, el despliegue ahora se niega a publicar una compilación hecha en ese modo.
Qué incluye esta versión
El curso
17 unidades, 136 lecciones, 1.089 ejercicios, 272 palabras y 134 notas de gramática.
Las unidades, en orden: Kaixo! (saludos y presentarse), Familia (familia y números), Egunerokoa (comida y días), Egunero (la hora y la rutina), Herrian (sitios del pueblo), Erosketak (compras y colores), Ez! (la negación), Gustatzen zait (gustos), Eguraldia (el tiempo), Etxean (la casa), Egutegia (el calendario), Tabernan (en el bar), Bihar (el futuro), Atzo (el pasado), Nork zer (el ergativo), Eman eta esan (dar y decir) y Egin dut (el pasado compuesto).
Nivel A1 del MCER, medido contra el HEOC, el currículo oficial de HABE para la euskaldunización de adultos. No es una etiqueta puesta a ojo: hay una comparación ítem por ítem.
El reparto real de los diez tipos de ejercicio: traducir al euskera (195), escribir al oído o de memoria (157), completar el hueco (147), elección múltiple (114), escuchar y elegir (101), emparejar fichas (99), traducir al castellano (86), hablar (80), elegir imagen (57) y escuchar y escribir (53).
Cómo se aprende
Fallar no te echa: el ejercicio vuelve al final de la lección, y la lección no termina hasta acertarlo. Es la regla que más define la sensación de la app.
Los ejercicios difíciles van al final, la barra de progreso cuenta ejercicios distintos resueltos (fallar no la hace retroceder) y la precisión mide el primer intento de cada ejercicio.
Repetición espaciada por palabra: cada palabra tiene su curva de olvido, y las que peor se llevan vuelven antes.
Cada lección trae dos ejercicios de repaso de lecciones anteriores, y nunca de una unidad que aún no has visto.
La misma lección no sale dos veces igual: cambian los ejercicios que entran, su orden, el orden de las opciones y el de las fichas.
La app aprende en qué fallas por palabra y por tipo de ejercicio, y compone la lección siguiente con eso.
Audio y voz
386 clips de audio pregenerados que cubren 390 frases del curso, con voz neuronal en euskera.
Si una frase no tiene clip, la lee la voz del dispositivo; y si no hay ninguna voz vasca instalada, se enseña la frase escrita en vez de dejar un ejercicio sin resolver.
Los clips se recortaron: el 80 % de cada uno era silencio. De 1.469 KB a 736 KB en total, y de un 20-54 % de habla por fichero a un 85-97 %.
Siete efectos de sonido modelados desde cero con instrumentos vascos: txalaparta para el toque, el acierto, el fallo y la vida perdida; txistu para cerrar la lección; trikitixa para subir de nivel. Ninguno pasa de 1,5 segundos, y están medidos para oírse por el altavoz de un móvil y no solo con cascos.
En los ejercicios de hablar, el micrófono escucha de verdad: hay anillos que responden al nivel real de la señal, y la grabación se para sola a los dos segundos de silencio. Pero la app te escucha, no te corrige: nadie juzga lo que dices, y la pantalla dice «te escucho». Y no se guarda nada de lo que suena: los bytes pasan por memoria y se descartan.
Juego y motivación
Vidas: 5 como máximo, una nueva cada 3 horas, y el contador dice cuánto falta para la siguiente.
Racha por días naturales, con congelador comprable.
Ligas semanales: cinco divisiones de nombre vasco (Brontzea, Zilarra, Urrea, Zafiroa, Diamantea), de lunes a domingo. Los rivales son personas reales, no bots: los bots se quitaron a propósito. El podio cobra gemas, y más cuanto más alta la división.
Misiones diarias: 3 al día de un catálogo de 10, de cuatro clases (XP, lecciones, lección perfecta, aciertos).
25 logros repartidos en 5 categorías (racha, lecciones, XP, precisión y constancia) que reparten 998 gemas en total. Están calibrados para premiar volver cada día, y no una tarde larga.
Tienda de gemas: rellenar vidas (50), congelador de racha (60), doble XP durante 15 minutos (100), vidas infinitas durante una hora (150) y un descuento del plan mensual (2.500), que se gana jugando. El plan mensual llegará más adelante.
Cada uno a su ritmo
Al registrarse se pregunta motivo, nivel y tiempo diario, y las tres respuestas se usan: el tiempo decide el tamaño de la lección y la meta diaria (6, 8 o 12 ejercicios; 20, 40 o 60 XP), y el nivel adelanta unidades dejándolas abiertas, sin darlas por hechas.
Se puede cambiar después sin perder progreso.
Guía de cada unidad: tabla de vocabulario castellano/euskera con altavoz en cada fila, las notas de gramática de la unidad, y en la primera además cómo se juega, con un ejemplo de cada tipo de ejercicio.
Al acertar un ejercicio de escuchar se te dice qué significaba. Antes podías acertar sin llegar a saberlo.
«Ahora no puedo escuchar» y «ahora no puedo hablar»: los ejercicios que necesitan sonido se pueden saltar, y esa mitad se silencia doce horas. Son dos ventanas independientes: con auriculares en la calle se puede escuchar y no hablar en voz alta. Saltar no cuenta como acierto (la app no aprende que se te da bien lo que acabas de saltar) pero sí quita la lección «impecable».
Recordatorio diario de racha, a la hora que elijas, como notificación local del teléfono. En navegador no funciona, y la propia pantalla lo dice.
Idiomas, plataformas y accesibilidad
Interfaz completa en castellano y euskera: 400 textos en cada idioma, sin una sola cadena suelta en el código.
Se usa desde el navegador, sin instalar nada. Estamos trabajando para sacar la app a Android e iOS.
Tema claro y oscuro, los dos con los contrastes comprobados por pruebas automáticas: no hay un solo color de la paleta puesto como texto sin verificar que se lee.
La app se encuadra a ancho de móvil en pantallas grandes.
Privacidad y datos
Textos legales propios (privacidad, términos y soporte) escritos sobre lo que la app hace de verdad, no sobre una plantilla.
Borrado de cuenta desde dentro de la app, que borra también las cosas que no se borran solas: la fila de cada semana de liga, los reportes enviados y el recordatorio programado en el teléfono.
Se puede reportar un fallo desde el propio ejercicio, con una bandera en la cabecera. El reporte no guarda ni nombre ni correo.
Lo único que un usuario ve de otro es la clasificación de la liga, y ahí solo viajan tres campos: nombre visible, XP de la semana e insignia. Ni correo, ni racha, ni gemas, ni logros, ni historial. Sin nombre puesto sale «Ikaslea», nunca el trozo del correo.
Cómo está hecha
Flutter, arquitectura hexagonal, 973 pruebas automáticas en 102 ficheros, e integración continua que compila web y Android en cada cambio.
El motor del curso es Dart puro, sin dependencias de interfaz, así que las reglas del juego se prueban enteras sin dispositivo.
Las pruebas no solo miran que no falle: comprueban el contenido del curso (que no haya ejercicios irresolubles, señuelos que valgan como respuesta, ejercicios duplicados, ni notas que citen formas que el curso no enseña), el audio (que el manifiesto cubra todas las frases y no sobre ninguna), los sonidos (que se oigan por un altavoz de móvil) y los contrastes de color.